Mostrando entradas con la etiqueta Crisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crisis. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de febrero de 2017

Capital y trabajo II



Trabajar, la maldición bíblica. Para creyentes y no creyentes como todo ser viviente debe trabajar para cubrir sus necesidades.
Decíamos que  el trabajo fue lo primordial, de lo a él detraído se fue formando el capital. Como ejemplo más evidente, las pirámides de Egipto. El trabajo de generaciones  se generó el capital del que dispone el pueblo egipcio actual. Pero hemos de tener en cuenta que ese capital no lo formaron sólo los que intervenían en la construcción directa sino también los agricultores de cuyos excedentes se alimentaban aquellos y los guerreros que defendían sus fronteras entre otros.
La apropiación de ese excedente del trabajo, fue el segundo paso. Aquí es necesario insistir en que tener significa por necesidad tener que mantener y por tanto no es suficiente detraer momentáneamente para generar un capital, sino que necesariamente hay que seguir detrayendo para que aquél tener, pueda seguir existiendo. Aquí podríamos colocar el término amortización. Hay que diferenciar entre amortización real y contable pues muchas veces no se tienen claro ambos conceptos. Amortización contable es un pre supuesto, es decir un cálculo de vida del bien que se tiene. Este cálculo se mantiene como una entelequia, útil si se quiere pero no deja de ser un pre supuesto, algo para orientarse en la previsión pero lo importante es la amortización real, es decir, el esfuerzo con que se generó el bien, dividido por el periodo de tiempo del cual se ha disfrutado de su existencia. Bajo el punto de vista de la amortización real, las pirámides de Giza no puede decirse que estén amortizadas, ni se puede hacer el cálculo de su valor aunque conociéramos el valor del trabajo realizado siglos atrás.

miércoles, 6 de junio de 2012

Carta de un mindundi al Sr. Rafael Ribó

Carta abierta de un mindundi al Sr. Rafael Ribó Defensor del pueblo catalán (Síndic de greuges)
Como administrado catalán me dirijo a Vd., encargado precisamente de defender a los catalanes frente a los abusos de la  administración, la Generalitat de Catalunya en este caso.
Dice que los gastos en viajes internacionales solo representan el 0,7% del presupuesto del órgano que Vd. preside. Por tanto el presupuesto es alrededor de 6.5 millones €. Además en los dos últimos años se ha bajado un 21%. Pero no dice toda la verdad, se refiere solo a los gastos de personal. Los presupuestos de su institución son: 2007:12.974.654,00; 2008: 9.231.678,70; 2009: 8.854.317,25; 2010: 8.824.142,38; 2011: 7.941.096,49, 2012: 6.998.820,00. Un mindundi como yo cree que es un presupuesto astronómico para efectuar simples recomendaciones y, a mis cortas luces, su cargo me parece un simple retiro dorado. Sí, literalmente dorado, de oro, ya que ese es el precio que paga un contribuyente para mantener su oficina.

martes, 29 de mayo de 2012

Sr. Mindundi: Hablemos de Historia

Resumida por supuesto. El hombre…mal empezamos ¿y de las mujeres qué? me dirá Vd.. Utilizamos la palabra hombre por un consenso establecido muchos siglos atrás y en muchas civilizaciones no conectadas entre sí pero si no es políticamente correcto diremos la persona humana, bueno… para simplificar, el ser humano, bueno…las personas, todo antes que ir repitiendo permanentemente el hombre y la mujer que es la cantinela cansina del demagogo poco inspirado por excelencia.

Como íbamos diciendo, las personas cuando llegaron a serlo, se organizaron como clanes que al igual que ocurre con otras especies animales, cuando la presión demográfica aprieta, tienen que extenderse como mancha de aceite. Como que la vida era dura, recolectar y cazar no daba para mantener manos ociosas y todo lo más, el más hábil dirigía donde y cuando ejercer tales tareas.

martes, 14 de junio de 2011

Capital y trabajo: ¿el huevo o la gallina?


Mirando hacia atrás sin ira, enseguida se despeja la incógnita, primero fue el trabajo y luego el capital ya que este se constituye sólo detrayendo de las rentas producidas por el trabajo una parte acumulable. Quién se apropió de este excedente es harina de otro costal. El caso es que cada vez es más necesario el capital antes de iniciar un trabajo sea este cual sea. Luego si en lugar de mirar atrás se hace hacia delante no hay más remedio que llegar a la conclusión de que ambos se necesitan mutuamente, el capital para sobrevivir y reproducirse para generar más trabajo y éste necesita al capital ya que el trabajo para dar frutos, aún en el supuesto de que el capital inicial fuera insignificante, tardaría en dar frutos y para vivir de él mediante el intercambio de tales frutos con otros trabajadores se requiere tener cubiertas las necesidades vitales diarias.